Vinicius Jr en Real Madrid: tristeza, sin sorpresa, tras los cantos de odio en Pamplona, y un equipo que vuelve a mirar al parte médico
El Real Madrid salió de El Sadar con una derrota 2-1 ante Osasuna que dolió por el marcador, por el contexto y por el ruido que volvió a rodear a Vinicius Jr. En Pamplona se escucharon cánticos abusivos dirigidos al brasileño y La Liga comunicó, tras el partido, la apertura de una investigación por unas imágenes en las que se aprecia a parte de la grada entonando el mensaje Vinicius, muerete.
En el entorno del jugador, según lo que se desprende de lo ocurrido y de la conversación habitual dentro del club, el sentimiento fue claro: tristeza, pero ninguna sorpresa. No se trata de un episodio aislado ni de una polémica pasajera. Es otro capítulo de una secuencia que se arrastra desde hace varias temporadas y que, además, llega en una semana especialmente sensible para Vinicius por lo sucedido en Europa.
El encuentro contra Osasuna fue el primero que disputó después del duelo de Champions League en el estadio del Benfica, donde se denunciaron presuntos insultos racistas hacia él. Ese caso, según la información disponible, está bajo investigación de UEFA. Es decir, en cuestión de días, Vinicius quedó en el centro de dos focos disciplinarios distintos, uno en el marco europeo y otro en el nacional.
Según datos difundidos por La Liga, desde octubre de 2021 se han contabilizado 26 incidentes de abuso racista dirigidos a Vinicius Jr en 10 estadios diferentes de España. La cifra resume el problema: no es una discusión de una tarde, ni de un rival, ni de un campo concreto. Para el Madrid, además, la sensación interna es que el jugador convive con una presión extra que se suma a la competitiva.
La derrota ante Osasuna: un golpe inesperado en un momento de crecimiento
En lo puramente deportivo, el 2-1 en Pamplona se sintió como un frenazo. El Madrid venía de una dinámica potente en La Liga, con una racha de nueve victorias consecutivas que le había permitido dar la vuelta a la clasificación. Había pasado de ir cuatro puntos por detrás del Barcelona a colocarse dos por encima en la cima.
Con esta caída, el panorama cambió. Tras la victoria del Barcelona 3-0 en casa ante el Levante, el Madrid quedó a un punto de su rival, con 13 jornadas por delante. La derrota en El Sadar, además, llegó cuando el equipo empezaba a transmitir estabilidad tras un tramo de curso irregular.
El dato que contextualiza el bache es contundente: este fue el tercer tropiezo en 10 partidos desde que Alvaro Arbeloa tomó el relevo en el banquillo el 12 de enero. La lectura interna es que el equipo alterna picos de rendimiento con partidos donde le cuesta sostener el ritmo y el plan.
Vinicius, el más determinante incluso en un día gris
Incluso en una tarde complicada, Vinicius volvió a ser el jugador más determinante del Madrid. Marcó el 1-1 en el minuto 73, un gol que parecía abrir el camino para rescatar, como mínimo, un punto. Su impacto fue el de siempre: verticalidad, amenaza constante y la capacidad de cambiar el partido con una acción.
Pero la reacción quedó incompleta. Osasuna acabó encontrando el 2-1 en el minuto 90 con un tanto de Raul Garcia, y ahí se cerró un partido que dejó varias lecturas: una futbolística, otra emocional y otra disciplinaria por el ambiente en la grada.
El arbitraje, el VAR y el doble foco: las jugadas que encendieron al Madrid
En el tramo final, el malestar del cuerpo técnico madridista también apuntó al arbitraje de Alejandro Quintero Gonzalez. Hubo quejas por decisiones clave en los dos goles de Osasuna, especialmente por cómo se desarrollaron las revisiones.
El penalti del 1-0: de amarilla por simulación a pena máxima
La jugada del 1-0 llegó en el minuto 38. Ante Budimir cayó en el área y el árbitro, en primera instancia, le mostró tarjeta amarilla por entender que había simulado. Tras la revisión del VAR, Quintero Gonzalez revirtió su decisión y señaló penalti al considerar que Thibaut Courtois cometió falta sobre el delantero croata.
Ese cambio de criterio dejó una sensación de partido abierto a la discusión. No tanto por la existencia del VAR, sino por la interpretación y por el efecto emocional que tiene en un equipo que, fuera de casa, necesita controlar mejor los picos de tensión.
El 2-1 de Raul Garcia: anulado, revisado y validado después de la reanudación
La acción del 2-1 también generó enfado. El gol fue señalado inicialmente como fuera de juego. Luego intervino el VAR y se corrigió la decisión, validando el tanto. El detalle que molestó especialmente en el Madrid es que la corrección llegó cuando el juego ya se había reanudado, un escenario que suele elevar el nivel de protestas por la gestión del protocolo.
Aun así, el mensaje público del entrenador no se quedó solo en el arbitraje.
Arbeloa señala lo que faltó: intensidad, velocidad y amplitud en ataque
En sus declaraciones posteriores, Alvaro Arbeloa colocó el foco en lo que su equipo dejó de hacer. Su diagnóstico tuvo tres ideas centrales.
- Mover el balón más rápido, para evitar que Osasuna se instalara cómodo en bloque medio o bajo.
- Igualar la intensidad del rival, un aspecto que suele ser decisivo en partidos en El Sadar.
- Ganar amplitud por las dos bandas, ya que el Madrid cargó mucho el juego por la izquierda, algo que, según el propio técnico, vuelve al equipo más previsible.
Arbeloa fue directo: el equipo no está consiguiendo encadenar partidos de alto nivel con continuidad. Y en una temporada donde la pelea por La Liga se está moviendo por detalles, esa irregularidad se paga.
La alineación en Pamplona: descansos llamativos y una mirada a la Champions
El once inicial dejó una sorpresa importante: Arbeloa decidió dar descanso a Antonio Rudiger y a Trent Alexander-Arnold. En su lugar, entraron David Alaba en el centro de la defensa y Dani Carvajal en el lateral derecho.
La decisión tuvo doble lectura. Por un lado, gestión de cargas. Por otro, una señal de que el club tenía un ojo puesto en el partido del miércoles: la vuelta contra Benfica en la Champions League.
Carvajal, con 34 años, y Alaba, con 33, habían sufrido lesiones de ligamento cruzado anterior en 2024. Por eso, verlos juntos de inicio fue un movimiento llamativo. De hecho, desde el entorno de Osasuna no se esperaba encontrar ambos nombres en la hoja de alineaciones.
En el partido, Alaba completó los 90 minutos. Alexander-Arnold ingresó en el 64 por Carvajal y dejó, otra vez, una imagen positiva. Pero el rendimiento colectivo no acompañó.
En el vestuario se instaló la sensación de que algunos futbolistas tenían la cabeza parcialmente en la Champions. En semanas de eliminatoria, ese matiz existe, aunque pocas veces se reconoce en público. Y en un campo como El Sadar, cualquier desconexión se convierte en un problema.
Los intocables y el debate sobre los cambios
Otro comentario que circuló cerca del día a día del equipo fue el relativo a los cambios. Hay voces que se muestran frustradas con la aparente reluctancia del entrenador a sustituir a ciertas figuras, en referencia a futbolistas de ataque como Vinicius Jr y Kylian Mbappe.
La crítica no va hacia su talento, sino hacia el compromiso defensivo en fases concretas, especialmente en la presión tras pérdida y en el trabajo desde la primera línea. Cuando el partido se rompe, ese punto puede marcar la diferencia entre sostener el empate o acabar cediendo en el tramo final.
Mbappe, la rodilla y una noche poco fina de cara al gol
En la previa, Arbeloa ya había señalado que Mbappe no estaba al cien por cien por un problema en la rodilla izquierda. En Pamplona, el francés tuvo un partido por debajo de su estándar: le faltó precisión en el remate y desperdició una buena oportunidad en la segunda mitad.
Tras el encuentro, el entrenador explicó que el jugador se sintió listo para jugar y que el club no asumirá riesgos cuando entiendan que alguien no está en condiciones. El matiz es relevante, porque el calendario aprieta y la Champions exige máxima disponibilidad, pero también máxima prudencia.
Mastantuono vuelve a quedarse sin minutos: situación física y plan de trabajo
Un punto llamativo en el banco fue el caso de Franco Mastantuono. Por tercer partido consecutivo, el argentino de 18 años fue suplente y no ingresó.
El contexto ayuda a entenderlo. Mastantuono estuvo fuera en noviembre y diciembre por pubalgia, una dolencia en la zona del pubis que suele ser especialmente traicionera si se fuerza el regreso. Ahora, según fuentes cercanas a su planificación, su entrenamiento es específico para ganar masa muscular. En ese proceso ya habría sumado entre cuatro y cinco kilos, y el mensaje interno es que se está ejercitando bien y sin molestias.
Al inicio del ciclo de Arbeloa, Mastantuono había sido titular en cinco de los primeros seis partidos. Desde entonces, perdió peso en la rotación. Con un Madrid que busca más continuidad, su reintegración deportiva probablemente irá ligada a dos factores: su evolución física y el tipo de partido que tenga el equipo por delante.
Parte médico del Real Madrid: Huijsen, Ceballos, Rodrygo y bajas jóvenes
Más allá del resultado y del ruido extradeportivo, el fin de semana dejó novedades médicas que el Madrid sigue con lupa, especialmente por el cruce europeo con Benfica y por la recta final de liga.
Dean Huijsen, pendiente de pruebas
Dean Huijsen, central español de 20 años, arrastra un problema en el gemelo derecho sufrido la semana anterior. Está previsto que se someta a pruebas y su objetivo es llegar al partido de vuelta contra Benfica. Su disponibilidad puede condicionar la estructura defensiva y los minutos de otros centrales.
Joan Martinez y Victor Valdepenas, lesiones en la cantera
Dos defensores jóvenes que estuvieron entrenando con el primer equipo también cayeron lesionados. Joan Martinez, de 18 años, estará fuera más de un mes por una molestia muscular en la espalda. Victor Valdepenas, de 19, tendrá al menos tres semanas de baja por un esguince de rodilla.
Son bajas que afectan a la profundidad de entrenamientos y a la posibilidad de completar convocatorias con perfiles de la casa en semanas de calendario apretado.
Dani Ceballos, entre el susto y la esperanza
Dani Ceballos terminó el partido con dolor visible. Habló de un golpe en la pierna derecha y en el club existió temor inicial de que la ausencia pudiera acercarse a los dos meses. Sin embargo, desde el entorno del futbolista se transmite más optimismo, con la expectativa de una baja de alrededor de cuatro semanas.
En un equipo que busca ritmo y control, Ceballos es una pieza útil por su capacidad para dar continuidad, juntar pases y sostener posesiones en momentos donde el partido se vuelve desordenado.
Rodrygo, más cerca de volver
La noticia positiva en la lista es Rodrygo. El brasileño ha iniciado trabajo parcial con el grupo después de una tendinitis en el gemelo derecho. Tanto en el club como en su entorno hay confianza en que pueda estar disponible para el próximo partido de La Liga ante el Getafe, programado para el lunes 2 de marzo.
Su regreso no solo suma talento. También ofrece variantes: puede jugar por fuera, por dentro, y ayuda a repartir la carga ofensiva para que el equipo no dependa tanto de una sola banda.
El escenario inmediato: presión deportiva y un clima que vuelve a empañar el fútbol
El Madrid afronta ahora un tramo donde se decide mucho en poco tiempo. En La Liga, el margen es mínimo: Barcelona está por delante por un punto y quedan 13 jornadas. En Champions, la eliminatoria contra Benfica exige precisión y una gestión emocional muy fina.
En paralelo, el club vuelve a convivir con un asunto que se repite demasiado: el abuso en los estadios hacia Vinicius Jr. La investigación anunciada por La Liga por los cánticos en Pamplona se suma al proceso abierto en UEFA por lo ocurrido en Lisboa.
Para el futbolista, el desafío es doble. Rendimiento y resistencia. Para el Real Madrid, también. Porque cuando tu jugador más decisivo está obligado a convivir con un ruido permanente, el equipo entero acaba viviendo partidos que se juegan dentro y fuera del campo.
Tristeza, pero no sorpresa. Esa frase describe el ánimo de quienes están cerca de Vinicius. Y también deja una pregunta en el aire, incómoda pero inevitable: cuántas veces más tendrá que repetirse la misma escena para que el foco pase de la noticia a la solución real.