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Manchester City amenaza con demandar a un aspirante a la presidencia del Real Madrid por el uso de la imagen de Haaland

El Manchester City estudia tomar acciones legales contra Enrique Riquelme, empresario español y candidato a la presidencia del Real Madrid, tras una aparición televisiva que encendió todas las alarmas en Inglaterra y España. El motivo es concreto: Riquelme mostró una camiseta del Madrid con el nombre de Erling Haaland en la espalda y defendió en directo que el delantero tendría una supuesta cláusula contractual que facilitaría su fichaje si él gana las elecciones del club blanco.

La reacción del City fue inmediata y con un tono poco habitual en este tipo de situaciones, ya que el club no se limitó a negar el rumor, sino que dejó caer la posibilidad de acudir a la vía judicial por el contexto en el que se usó la imagen del futbolista. En un mercado donde la reputación, los derechos de imagen y la información contractual son activos estratégicos, el mensaje fue claro: para el campeón inglés, lo ocurrido no es simple folclore electoral.

El City asegura que no existe ninguna cláusula que permita la salida de Haaland hacia el Real Madrid y considera el uso de su imagen en campaña como un asunto legal.

Qué dijo Riquelme en televisión y por qué el City se molestó

El episodio se produjo durante una intervención de Enrique Riquelme en el programa El Hormiguero. Allí, el candidato afirmó que Haaland quiere jugar en el Real Madrid y que existiría una cláusula de rescisión o liberación que permitiría ejecutar el fichaje en caso de que él resulte elegido presidente. En paralelo, también prometió la llegada de Rodri, a quien describió como una necesidad deportiva para el club por su rol en el mediocampo y su estatus de figura.

Más allá del impacto mediático, el punto sensible para el Manchester City fue doble. Primero, se presentó como real una información contractual que el club califica de falsa. Segundo, se utilizó el nombre y la imagen del jugador en un contexto político-electoral ajeno al club inglés, con una puesta en escena que sugiere un acuerdo o una operación encaminada. En la práctica, ese tipo de recursos puede presionar al futbolista, alterar la conversación pública y generar ruido en el vestuario.

Desde la perspectiva del City, no se trató de una simple opinión o de un deseo, sino de una afirmación con apariencia de certeza y un gesto publicitario que puede asociar al jugador con una campaña concreta.

La respuesta oficial del Manchester City: negación total y aviso de demanda

El jueves, el Manchester City emitió una declaración tajante. El club señaló que las historias surgidas desde España sobre el futuro de Haaland son falsas, que no existe ninguna posibilidad de que ocurra y que no hay ninguna cláusula contractual que lo permita. En la misma nota, el City añadió que está considerando acciones legales por el uso de la imagen del futbolista en ese contexto.

En el fútbol moderno, este tipo de comunicados no se redacta a la ligera. Cuando un club insinúa una vía judicial, normalmente busca dos efectos: frenar la difusión de rumores que pueden afectar a activos del club y marcar un precedente para terceros que utilicen su marca, su plantilla o sus contratos como herramienta de marketing.

Según el City, el contrato de Haaland no incluye una cláusula que habilite una salida hacia el Real Madrid en los términos que se han insinuado públicamente.

El contrato de Haaland: el acuerdo récord que el City pone como escudo

Otro elemento clave es el vínculo contractual del delantero. Haaland firmó en enero de 2025 un acuerdo récord de nueve años y medio, extendiendo su compromiso con el Manchester City hasta 2034. Ese dato, subrayado en el debate público desde que estalló la polémica, ayuda a entender por qué el club se muestra tan firme.

Un contrato de esa duración no solo refuerza el control deportivo del club, sino que también impacta en la estrategia financiera: amortizaciones, planificación salarial, proyección de marketing global y, sobre todo, la capacidad de resistir ofensivas externas. Cuando se habla de fichajes galácticos, la letra pequeña importa, y el City sostiene que la letra pequeña no deja margen para la narrativa instalada por Riquelme.

En términos de lectura de mercado, la posición del club es sencilla: Haaland no está en un escenario de salida inmediata y cualquier insinuación contraria no tiene base contractual.

La desmentida del entorno de Haaland: su padre y su agente cierran la puerta

La polémica no quedó solo en declaraciones institucionales. El padre del jugador, Alfie Haaland, y la agente Rafaela Pimenta también desmintieron la versión del candidato. En su respuesta, restaron credibilidad a la afirmación y la trataron como algo entretenido pero falso. A la vez, lanzaron un mensaje diplomático al desear suerte a ambos candidatos en las elecciones del Real Madrid.

Ese matiz es importante: desmentir sin escalar el conflicto. El entorno del futbolista evitó confrontar, pero cerró la idea de que exista algo acordado o una preferencia expresa por abandonar Manchester. En este tipo de episodios, cuando el agente niega de forma pública, suele ser una señal de que el jugador y su círculo no quieren que se instale una presión artificial.

El entorno de Haaland negó que exista una operación real para llevarlo al Real Madrid en el marco de las elecciones.

Rodri también entra en el foco: promesa electoral y un contrato que se acerca al final

Riquelme no se limitó a hablar de Haaland. En su intervención, prometió también la llegada de Rodri, una pieza estructural del Manchester City. Lo describió como un jugador top, ganador del Balón de Oro, y lo vinculó a una supuesta necesidad del Real Madrid de reforzar una posición clave.

El candidato fue más lejos: afirmó que, si se convierte en presidente, Rodri jugará en el Real Madrid con todo el respeto debido al City. Es una promesa potente, pero también arriesgada, porque se apoya en un escenario contractual más sensible: el contrato del mediocampista expira el próximo verano, lo que abre una ventana natural para especulaciones y estrategias de mercado.

Además, Rodri viene de hablar públicamente sobre su futuro en un contexto particular, el de un calendario marcado por un Mundial. En una declaración reciente, dijo que está muy tranquilo, que sabe exactamente dónde está, y dejó caer que quizá, de no existir el Mundial, las cosas podrían ser diferentes. No es una confirmación de salida, pero sí una frase que alimenta lecturas en un mercado donde cada palabra pesa.

Elecciones en el Real Madrid: el contexto político que alimenta promesas de fichajes

El Real Madrid vive un proceso electoral con Florentino Pérez como presidente en funciones y Enrique Riquelme como retador. En este tipo de escenarios, especialmente en clubes con base social tan amplia, las campañas suelen apoyarse en mensajes simbólicos: proyecto de estadio, visión deportiva y, por supuesto, nombres de grandes jugadores.

La diferencia aquí es que se mencionan dos figuras del Manchester City en un periodo en el que el club inglés también está en movimiento por razones deportivas. Mezclar promesas electorales con futbolistas que tienen contrato en vigor, y hacerlo con gestos públicos de alto impacto como mostrar una camiseta, puede chocar con los límites legales y con las normas no escritas del mercado.

Por eso el City reaccionó con dureza. No es solo una discusión sobre si un fichaje es posible. Es un pulso sobre narrativas, reputación y el uso de la imagen de un jugador como herramienta de campaña.

Guardiola se va y el mercado se agita: por qué el momento importa

El debate se enciende en un momento especialmente sensible para el Manchester City: Pep Guardiola ha confirmado su salida como entrenador tras una década de enorme éxito. Cuando un técnico marca una era y se marcha, es normal que el mercado huela oportunidades. Algunos futbolistas pueden replantearse su futuro, otros esperan a ver quién llega, y el club ajusta su planificación.

Aunque el City insiste en que el caso Haaland no tiene recorrido contractual, el contexto general explica por qué las especulaciones encuentran terreno fértil. Un cambio de entrenador puede modificar roles, proyectos y expectativas. Y cuando se mezcla eso con un calendario internacional exigente y con elecciones en un gigante como el Real Madrid, el ruido mediático se multiplica.

En cualquier caso, una cosa es el ruido y otra la realidad jurídica. El City quiere dejar claro que, al menos con Haaland, no hay camino abierto.

La promesa del aval notarial: una apuesta económica de alto riesgo en campaña

Riquelme añadió un detalle llamativo para reforzar credibilidad: dijo que su compromiso con los dos fichajes anunciados está respaldado por una garantía personal notarial. Y fue todavía más específico: si no cumple, pagará el 100 por ciento de las cuotas anuales de los 100.000 socios del Real Madrid.

En términos de comunicación, es una jugada potente porque busca transformar una promesa en un supuesto contrato moral con el socio. En términos prácticos, sin embargo, el fútbol no se mueve solo por voluntad o dinero disponible. Hay contratos, permisos, acuerdos entre clubes, decisiones del jugador y, en muchas ocasiones, variables como impuestos, comisiones y estructuras de pago que no dependen de un candidato.

Por eso, desde la óptica del Manchester City, el problema no es que un candidato sueñe con fichajes. El problema es afirmar como hechos cuestiones contractuales que el club niega de manera rotunda.

El City también se mueve: Elliot Anderson y un mercado de cifras gigantes

Mientras la polémica crecía, el City siguió trabajando en su planificación deportiva. El club ha visto rechazada una primera oferta por Elliot Anderson, futbolista del Nottingham Forest. La información apunta a que Hugo Viana, director deportivo, volverá con una propuesta mejorada.

El Forest, por su parte, estaría valorando al jugador de 23 años en torno a 100 millones de libras. Ese número no es casual ni caprichoso: coincide con la cifra récord que el Manchester City pagó al Aston Villa por Jack Grealish en agosto de 2021. En un mercado inflacionado, los clubes utilizan precedentes para fijar precios y protegerse frente a compradores con poder financiero.

Este detalle completa la fotografía: el City no está paralizado por el ruido. Está activo, planificando y dispuesto a invertir. Pero, al mismo tiempo, protege sus activos más mediáticos con un mensaje contundente cuando considera que una narrativa externa puede dañar su posición.

Inglaterra mira al Mundial: Anderson y el escaparate internacional

Anderson, además, aparece como candidato a ser titular en el debut de Inglaterra en el Mundial ante Croacia, el 17 de junio. Ese tipo de escaparates cambia el valor de un jugador de la noche a la mañana. Un buen partido puede disparar la percepción pública, endurecer la postura del club vendedor y elevar el coste final de la operación.

Para el Manchester City, que acostumbra a moverse con timing quirúrgico, el hecho de que el futbolista esté cerca de competir en un torneo de máxima visibilidad puede explicar por qué el Forest aprieta y por qué el City prepara una nueva oferta.

Qué queda claro tras el cruce: Haaland no está en venta, y el City no quiere campañas con su imagen

Con la información disponible, la línea central del caso es nítida. Enrique Riquelme hizo una promesa electoral apoyada en la figura de Erling Haaland y en la idea de una cláusula liberatoria. El Manchester City respondió negando esa cláusula, desmintiendo cualquier posibilidad y advirtiendo que podría demandar por el uso de la imagen del jugador en ese contexto. El entorno de Haaland también negó la versión.

En paralelo, Rodri aparece como otro nombre de campaña, pero su situación contractual, más cercana a una decisión futura, deja un terreno más abierto a la especulación, aunque no a la confirmación. Y, como telón de fondo, el City entra en una nueva etapa sin Guardiola y con el mercado en marcha, con el caso Elliot Anderson como ejemplo de que el club se mueve en cifras gigantes mientras intenta blindarse ante presiones externas.

En un fútbol donde la comunicación se ha convertido en parte del juego, este episodio deja una enseñanza simple: las promesas con camisetas y cláusulas imaginadas pueden dar titulares, pero también pueden abrir la puerta a consecuencias legales cuando un club considera que se cruzaron límites.

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