Zinedine Zidane y la Selección Francesa: acuerdo verbal para tomar el mando tras el Mundial 2026
Zinedine Zidane vuelve a estar en el centro de la escena. Según reportes recientes, el ex entrenador del Real Madrid y leyenda de Francia se estaría preparando para regresar al banquillo con un objetivo que lleva años rondando el fútbol francés: dirigir a Les Bleus.
La información apunta a que Zidane habría alcanzado un acuerdo verbal para asumir como seleccionador de Francia después del Mundial 2026, una vez que Didier Deschamps cierre su ciclo tras el torneo que se disputará en Norteamérica. Por ahora, eso sí, no se ha hablado de firma de contrato ni de anuncio oficial, por lo que el escenario se maneja con cautela en los pasillos de la Federación Francesa.
Lo más importante del reporte es claro: Zidane estaría alineado para iniciar su etapa con Francia de cara al ciclo de clasificación rumbo a la Eurocopa 2028, siempre que se concrete el cierre del ciclo Deschamps tras 2026.
El contexto: cinco años lejos de los banquillos desde su salida del Real Madrid
Si este regreso se confirma, será el fin de una espera larga. Zidane no dirige desde 2021, cuando terminó su segunda etapa como técnico del Real Madrid. Desde entonces, su nombre ha aparecido en rumores y candidaturas para varios gigantes europeos, pero el francés se mantuvo firme en una postura que ya era casi un secreto a voces: priorizar el proyecto de la selección sobre cualquier aventura de club.
Ese periodo de aparente silencio no fue, en realidad, una desconexión total del fútbol. Zidane siguió vinculado a la conversación pública, dejó señales en eventos y entrevistas, y mantuvo el aura de entrenador disponible que pocos pueden sostener durante tanto tiempo sin desgastarse. Su perfil, por logros y por peso mediático, le permite elegir el momento.
Didier Deschamps y un ciclo histórico al frente de Francia
La eventual llegada de Zidane se entiende mejor cuando se mira el tamaño del ciclo que estaría reemplazando. Didier Deschamps es seleccionador de Francia desde 2012 y ha dirigido una era marcada por resultados, estabilidad y un método de trabajo que, más allá de debates estéticos, ha sido altamente competitivo.
En 2018, Deschamps se convirtió en el tercer hombre en la historia en ganar la Copa del Mundo como jugador y como entrenador. Antes lo habían logrado figuras de enorme peso en el fútbol mundial, y el nombre de Deschamps entró en ese grupo selecto con la naturalidad que dan los títulos.
Su etapa también incluye la Nations League 2021 y el recorrido de Francia hasta la final del Mundial 2022 en Qatar, donde el equipo compitió al máximo nivel. La mezcla de talento generacional, experiencia y manejo de vestuario fue, durante años, una de las marcas de la casa.
En enero de 2025, Deschamps anunció que dejaría su cargo después de dirigir a Francia en el Mundial 2026. Ese anuncio no solo ordenó el calendario de la selección, sino que abrió oficialmente una puerta que Zidane, según se entiende, lleva tiempo esperando.
Zidane y Francia: un sueño que no pudo concretarse antes
Durante años, se habló de Zidane como el sucesor natural. Sin embargo, la permanencia de Deschamps hizo imposible un relevo inmediato. No se trataba de falta de interés, sino de que el puesto no estaba disponible. En ese tiempo, Zidane evitó entrar en proyectos que pudieran alejarlo del objetivo principal.
El reporte indica que el ex mediocampista tenía el cargo como prioridad desde hace tiempo, pero no podía desplazar a Deschamps, quien además mantenía el respaldo institucional por resultados y por continuidad de un plan deportivo.
Por eso, el elemento clave del momento actual es el timing: con la salida anunciada de Deschamps tras 2026, el camino queda despejado para que Zidane pueda iniciar su ciclo sin rupturas abruptas.
El acuerdo verbal y la hoja de ruta hacia la Eurocopa 2028
De acuerdo con la información difundida por el periodista Fabrizio Romano, existiría un acuerdo verbal entre Zidane y la Federación Francesa para que el técnico tome el mando de la selección tras el Mundial 2026. El plan sería que él lidere el equipo en el inicio del siguiente proceso competitivo, es decir, la clasificación a la Eurocopa 2028.
Este detalle es relevante porque marca una transición con lógica deportiva. El Mundial suele cerrar ciclos: jugadores que se despiden, roles que cambian y nuevas piezas que se integran. Para un nuevo entrenador, comenzar justo después permite:
- Definir una lista de líderes y nuevos referentes del vestuario.
- Replantear automatismos tácticos sin el peso de un torneo inminente.
- Gestionar el recambio generacional con partidos oficiales y amistosos planificados.
- Instalar una identidad propia con margen de error y aprendizaje.
Aun así, conviene subrayar un punto: el propio reporte indica que no hay contrato firmado. En el fútbol de selecciones, los acuerdos verbales suelen existir, pero la confirmación llega cuando se alinean tiempos, formalidades y decisiones internas.
El Zidane entrenador: palmarés, estilo y credenciales
Si se habla de candidatos con capacidad de asumir a Francia sin periodo de adaptación mediática, Zidane está en la primera fila. Sus dos etapas como entrenador del Real Madrid lo colocan entre los técnicos más ganadores de la era moderna, con una vitrina que pesa incluso fuera del Bernabéu.
En el Real Madrid, Zidane conquistó dos títulos de LaLiga, tres Champions League y dos Supercopas de España, entre otros logros. Más allá de los números, dejó una reputación ligada a la gestión de estrellas, el manejo de la presión y la lectura emocional de los momentos grandes, un aspecto que en torneos cortos suele marcar diferencias.
Su camino como entrenador comenzó en el cuerpo técnico de Carlo Ancelotti en 2013 y, desde entonces, su experiencia principal ha estado concentrada en el club blanco. Eso puede leerse de dos formas: como un perfil altamente especializado o como un entrenador que elige muy bien cuándo y dónde trabajar.
La selección francesa, por plantilla y ambición, es uno de los pocos entornos que encajan con su perfil: máxima exigencia, talento de élite y un objetivo claro en cada ciclo.
Interés de clubes grandes y una decisión de carrera: esperar a Francia
Desde su salida del Real Madrid en 2021, Zidane ha sido vinculado con varios clubes de primer nivel. En los reportes se menciona que equipos como Manchester United y Chelsea lo han tenido en el radar, pero el técnico no dio el paso.
En un mercado donde los entrenadores top suelen moverse cada temporada, la paciencia de Zidane fue llamativa. Sin necesidad de explicaciones extensas, el mensaje implícito era el siguiente: si se mueve, será por un proyecto que justifique la espera. En ese sentido, la selección francesa es un destino que tiene lógica total.
La frase que lo adelantó todo: Zidane y su deseo de dirigir a Les Bleus
El interés no es nuevo y Zidane lo expresó públicamente. En octubre pasado, durante una intervención en el Festivo dello Sport en Trento, dejó una idea que hoy cobra fuerza:
Sin duda volveré a entrenar
También se refirió a la posibilidad de otros destinos, pero el punto más contundente fue cuando reconoció que uno de sus objetivos era dirigir a la selección francesa. En ese momento, la frase sonó como una declaración de intenciones. Ahora, con Deschamps encaminando su salida tras 2026 y con el supuesto acuerdo verbal, parece más un plan en marcha que un simple deseo.
Qué puede cambiar en Francia con Zidane: continuidad, ajustes y gestión del vestuario
Hablar de Zidane en Francia no es solo hablar de táctica. En selecciones, el margen de entrenamiento es limitado, y la autoridad del seleccionador muchas veces se construye por credibilidad, no solo por pizarra. En ese terreno, Zidane tiene ventaja: fue campeón del mundo con Francia en 1998 y conoce desde dentro lo que significa cargar con las expectativas del país.
Además, existe un componente simbólico potente: Zidane y Deschamps compartieron aquella gesta de 1998 como jugadores. Si el relevo se concreta, sería una transición con una narrativa muy francesa, conectada con la memoria colectiva del fútbol del país.
En términos prácticos, lo esperable es que Zidane herede una base competitiva y, a partir de ahí, ajuste detalles:
- Selección de roles: en torneos grandes, el once puede ser discutible, pero los roles deben estar clarísimos.
- Gestión de egos: Francia suele reunir mucho talento por posición; la convivencia es un arte.
- Flexibilidad táctica: los ciclos modernos demandan planes alternativos para partidos de alta tensión.
- Recambio generacional: tras un Mundial, es común que cambie la columna vertebral del grupo.
Todo esto, claro, dependerá de cómo termine el Mundial 2026 y del estado real del vestuario tras el último torneo de Deschamps.
Lo que se sabe y lo que falta por confirmarse
A día de hoy, el escenario se resume de manera simple:
- Zidane estaría listo para volver a entrenar tras años sin dirigir.
- Deschamps confirmó que dejará el cargo después del Mundial 2026.
- Existe, según reportes, un acuerdo verbal para que Zidane asuma el puesto.
- No hay confirmación de contrato firmado ni anuncio oficial.
- La proyección apunta al ciclo hacia la Eurocopa 2028.
En otras palabras, el dibujo está trazado, pero faltan las firmas y la comunicación formal que convierten un plan en realidad.
Un regreso con sentido deportivo y con impacto inmediato
Si Zidane toma el mando de Francia tras el Mundial 2026, no será una apuesta romántica ni un golpe de efecto vacío. Será la elección de un entrenador con palmarés enorme, respeto total en el vestuario y una relación natural con la exigencia máxima. También será la continuidad de una tradición: Francia suele elegir líderes con ADN ganador y conocimiento profundo del entorno.
Hasta que llegue la confirmación oficial, el fútbol se moverá en el terreno de los reportes y los tiempos institucionales. Pero, por primera vez en años, el regreso de Zidane al banquillo no parece una posibilidad lejana, sino un proyecto con calendario, destino y propósito.